
¿Qué podemos hacer realmente en otoño?
En otoño podemos encontrar más cabello de lo habitual en la ducha y, al mismo tiempo, notar las puntas más frágiles, secas o quebradizas después del verano.
Y aunque visualmente todo acaba pareciendo “pelo que se cae”, no siempre estamos hablando de lo mismo.
Una cosa es la caída: un cabello que ha completado su ciclo y se desprende desde el folículo. Otra muy distinta es la rotura de la fibra. Y distinguirlas importa, porque la caída estacional no es competencia de un cosmético. La rotura, sí.
Si quieres entender por qué aumenta la caída del cabello al terminar el verano y cómo funciona el ciclo capilar, puedes leer primero nuestro artículo sobre la caída estacional del cabello en otoño.
En este artículo encontrarás:
- Cómo diferenciar la caída de la rotura y por qué no son lo mismo
- Cinco mitos sobre la caída del cabello
- Qué puede hacer realmente un champú sólido
- Receta regalo: Tónico de romero y aloe para el cuero cabelludo
Caída y rotura no son lo mismo
Cuando un cabello completa su ciclo, se desprende desde el folículo: sale entero, con su bulbo. Eso es caída.
La rotura ocurre en la propia fibra: el cabello se parte. Sol, calor, fricción, un desenredado brusco o una fibra que viene castigada del verano pueden provocarla.
En septiembre suelen coincidir las dos cosas, y por eso la sensación es más intensa de lo que corresponde a la caída real. La buena noticia: la rotura sí es competencia de un cosmético. La caída, no.
Cinco cosas que podemos dejar de creer
«Si me lavo el pelo, se me cae más.» El lavado no hace que un folículo entre de repente en fase telógena. Lo que hace es liberar cabellos que ya habían terminado su ciclo y estaban esperando desprenderse. Se habrían caído igual, solo que repartidos a lo largo del día y sin que los vieras juntos en la mano.
«Entonces mejor lavarlo menos.» No. Hay estudios que apuntan justo a lo contrario: aumentar la frecuencia de lavado beneficia al cuero cabelludo sin perjuicio medible para la fibra. Y dejar de lavar por miedo no detiene ningún ciclo. Solo acumula sebo y residuos en la salida del folículo, que es precisamente donde no interesa.
«Un champú anticaída puede frenarla.» Un champú actúa sobre la fibra y sobre la superficie del cuero cabelludo. El folículo está debajo de la piel. Un cosmético puede limpiar bien, respetar el pH y cuidar la fibra, pero no puede impedir que un cabello que ha completado su ciclo se desprenda.
«En otoño hay que tomar biotina.» Que aumente temporalmente el desprendimiento no significa que exista un déficit nutricional. Los suplementos no deberían ser una respuesta automática a la llegada de septiembre. Si existe la sospecha de un déficit real, como unas reservas bajas de hierro, debe comprobarse mediante una analítica y valorarse con un profesional sanitario.
«Sin sulfatos frena la caída.» No hay evidencia de que los sulfatos influyan en la caída del cabello. Sí pueden resecar e irritar cabellos finos, secos o teñidos, y favorecer la rotura.
Qué puede hacer un champú sólido
Un champú sólido no puede frenar la caída estacional.
El folículo se encuentra bajo la piel y el champú es un producto de aclarado que actúa principalmente sobre el cuero cabelludo y la fibra capilar, durante un tiempo de contacto relativamente corto.
Lo que sí puede hacer es limpiar de forma respetuosa, mantener el cuero cabelludo confortable y cuidar una fibra que después del verano puede estar más seca y frágil, ayudando así a reducir la rotura.
Aquí entra en juego un aspecto importante: el pH. No todas las pastillas para lavar el cabello son iguales. Un jabón saponificado tiene un pH alcalino, mientras que un champú sólido tipo syndet puede formularse en un rango más próximo al pH del cuero cabelludo, alrededor de 4,5–5,5. Un entorno ligeramente ácido favorece que la cutícula permanezca más compacta, lo que ayuda a que el cabello se enrede menos, conserve mejor el brillo y sea menos susceptible a la rotura.
¿Cuándo conviene consultar?
La caída estacional suele ser difusa, leve y temporal. Si aparecen zonas concretas sin cabello, una pérdida progresiva de densidad, ensanchamiento de la raya, molestias persistentes en el cuero cabelludo o una caída intensa que no mejora con el paso de los meses, conviene pedir una valoración profesional.
Que sea otoño no significa que cualquier caída sea estacional.
Tónico de romero y aloe para el cuero cabelludo

Y ahora sí, el pequeño regalo de esta entrada.
Antes de nada, quiero advertir de que este tónico no frena la caída estacional. Ninguna receta casera lo hace.
Lo que sí hace es cuidar el terreno: refresca, deja el cuero cabelludo cómodo y sobre todo, te da la excusa para hacer el masaje, que es el gesto que de verdad me interesa que incorpores estas semanas.
Sobre el romero, una pequeña aclaración. Hay un estudio que comparó el aceite de romero con minoxidil durante seis meses, y a partir de ahí se ha repetido muchas veces que “el romero funciona” para la caída. Pero ese trabajo se hizo en alopecia androgenética, no en caída estacional, y además fue un único estudio sin grupo placebo.
En esta receta usamos hidrolato de romero porque aporta frescor y deja una sensación agradable en el cuero cabelludo, no porque estemos planteándolo como un tratamiento para frenar la caída.
Necesitas:
- 80 ml de hidrolato de romero
- 20 ml de jugo fluido de aloe vera
- 1 cucharadita de glicerina vegetal (opcional, para un extra de confort si tienes el cuero cabelludo seco)
Mezcla todo en un pulverizador limpio y desinfectado previamente con alcohol, y agita antes de cada uso.
Modo de uso:
Sobre el cabello seco o húmedo, pulveriza directamente sobre el cuero cabelludo, no sobre el pelo, y masajea dos minutos con las yemas de los dedos. Después no hay que aclarar. Puedes usarlo dos o tres veces por semana, o antes del lavado si prefieres.
Un consejo: si estabas pensando en añadirle aceite esencial de romero, ten en cuenta que no se disuelve en agua. Sin un solubilizante se queda flotando y lo que llega a la piel es aceite esencial puro, que puede irritar. El hidrolato ya aporta la parte aromática y es hidrosoluble.
Conservación: no lleva conservante. Prepara poca cantidad, guárdala en la nevera y úsala en una semana. Aplicado frío, además, sienta especialmente bien.
Tip Saona Aplícalo por rayas. Separa el cabello con el peine, pulveriza sobre esa línea de cuero cabelludo, haz otra raya un par de centímetros más allá y repite. Suena tedioso y lleva menos de un minuto, pero es la diferencia entre tratar el cuero cabelludo y mojar el pelo. Y mientras masajeas, fíjate en cómo lo notas: ¿cómodo? ¿tirante? ¿sensible? Esa información vale más que cualquier recuento de pelos.
Crecer, descansar, desprenderse y volver a empezar
No podemos detener con un cosmético un cabello que ya ha terminado su ciclo. Pero sí podemos cuidar mejor lo que está en nuestra mano: mantener el cuero cabelludo limpio y confortable, tratar la fibra con suavidad, acondicionar bien y evitar fricción y calor innecesarios.
Si tienes dudas sobre tu rutina, sobre si el champú que utilizas está cuidando bien tu cabello o simplemente quieres contármelo, puedes escribirme. Intentaré ayudarte desde donde sé: desde la fórmula, desde lo sencillo y desde lo que de verdad se sostiene.
