
Lo que dice la ciencia y lo que todavía no sabemos
El cabello que hoy encuentras en el cepillo no empezó a caerse hoy. Empezó a decidirlo el verano.
Llega septiembre y, de repente, hay pelo por todas partes. En el desagüe de la ducha, enredado en el cepillo, sobre la camiseta oscura, en el asiento del coche. Y aparece esa pregunta incómoda que casi todas nos hemos hecho alguna vez frente al espejo: ¿esto es normal o se me está cayendo demasiado?
Confieso que la primera vez que me pasó de forma evidente me asusté bastante. Estaba probando un champú nuevo que había formulado en agosto y, cuando en septiembre empecé a ver más cabello del habitual en la ducha, tuve la certeza absoluta de que la culpa era del champú. Tardé un tiempo —y bastante literatura — en entender que la explicación estaba en otro sitio y en otro momento del calendario.
En este artículo encontrarás:
- Cómo funciona el ciclo del cabello y por qué no se nos cae todo a la vez
- Qué han medido realmente los estudios sobre caída estacional
- Por qué lo que se cae en septiembre se decidió en julio
Primero: el cabello tiene su propio ciclo
Cada cabello nace de un folículo y pasa por varias fases a lo largo de su vida.
En la fase anágena crece, y puede pasar años así.
Después entra en catágena, una transición breve en la que el crecimiento se detiene. Luego viene la telógena, un reposo de unas semanas o meses.
Y finalmente, en la fase exógena, ese cabello se desprende y deja sitio al siguiente.
Lo importante es que nuestros folículos no van sincronizados. Cada uno está en un punto distinto del ciclo. Y menos mal: si fueran todos a la vez, perderíamos el cabello por tandas, como muda un animal.
Pero eso significa también otra cosa. Que la proporción de folículos que están en reposo puede subir o bajar según la época del año. Y ahí es donde empieza esta historia.

Entonces, ¿la caída estacional existe de verdad?
Sí. Aunque sería más exacto hablar de una estacionalidad del ciclo capilar. Es un patrón que se viene documentando desde hace décadas.
Uno de los estudios más amplios, publicado en 2009 desde el Hospital Universitario de Zúrich, siguió durante seis años a 823 mujeres y encontró una periodicidad anual clara: la proporción de cabellos en fase telógena era mayor en verano y menor al final del invierno.
Ya en 1991, Randall y Ebling habían observado algo parecido en hombres sanos: alrededor de 60 cabellos diarios en agosto, más del doble que en marzo. El grosor no cambiaba; cambiaba cuántos se desprendían.
Otros trabajos realizados después en Francia, Bélgica y China encontraron patrones similares.
Así que sí: hay algo medible detrás de esa sensación de encontrar más cabello al terminar el verano.
Lo que se cae en septiembre se decidió en julio
Aquí está una de las claves para entender lo que ocurre en otoño.
La fase telógena, la de reposo, dura de dos a tres meses. El cabello ya ha terminado su ciclo, pero permanece anclado un tiempo antes de desprenderse.
Por eso, entre el momento en que el folículo entra en reposo y el momento en que ese cabello aparece en la ducha pueden pasar semanas.
En un estudio francés, el pico de caída llegó uno o dos meses después del pico de folículos en telógeno.
Si el máximo de folículos en reposo se da en verano, es lógico que el aumento de caída se haga más visible en septiembre y octubre.
Y esto es importante: lo que ves ahora no lo ha provocado el frío, la vuelta al trabajo ni el champú que empezaste a usar hace unos días. El proceso comenzó semanas antes. No es que en otoño el cabello “cambie de repente”. Lo que cambia a lo largo del año es la proporción de folículos que están en cada fase del ciclo.
¿Y por qué ocurre?
Pues ciertamente, todavía no lo sabemos con certeza.
Se han estudiado varias hipótesis. Una de las más interesantes es el fotoperiodo, es decir, la cantidad de horas de luz al día, ya que se ha observado relación entre las horas de sol y el porcentaje de cabellos en reposo.
También se ha planteado que retrasar la caída hasta el final del verano podría ser una forma de proteger el cuero cabelludo de la radiación durante los meses de más sol. Y se apunta a factores hormonales.
Pero por ahora todo son hipótesis. Ninguna está demostrada. La fisiología detrás de esta variación estacional sigue siendo desconocida.
¿Cuánto cabello es normal perder?
Habrás leído mil veces que perdemos entre 50 y 100 cabellos al día. Es un rango orientativo muy utilizado en divulgación dermatológica y sirve como referencia general.
Pero no merece la pena ponerse a contar. Si hoy te lavas el cabello después de cuatro días, encontrarás muchos más juntos que si lo lavas a diario ya que se han acumulado.
Lo importante no es tanto el número absoluto en sí, sino conocer tu patrón habitual y si este ha cambiado.
Entender lo que ocurre ayuda a mirar con más perspectiva esos cabellos que aparecen de más en septiembre. No significa ignorar cualquier cambio, pero tampoco interpretar cada pelo en el cepillo como una señal de alarma.
En la siguiente entrada veremos la parte más práctica: cómo distinguir caída de rotura, qué mitos podemos dejar atrás y qué puede hacer realmente un champú.
